Una mirada personal
a la evolución de las TI.
Siempre es bueno generarnos
espacios de reflexión y poder compartir los mismos con quienes nos acompañan.
En esta oportunidad mi idea es trasmitir mi visión con relación a como las
empresas y organizaciones públicas y privadas han venido cambiando la forma de
gestionar las Tecnologías de la Información (TI).
Hasta la década de los noventa, los informáticos trabajábamos en cada Empresa en
un ambiente técnico muy controlado con un dominio total de los programas que se
ejecutaban a diario. Se conocía cada línea de código y se conocía como se usaba
cada recurso del computador. En ese momento, los proveedores externos participaban
de nuestro entorno principalmente suministrando los recursos físicos (hardware)
y por supuesto los compiladores y bibliotecas básicas que permitían desarrollar
y ejecutar las aplicaciones.
Aquí teníamos un jefe de centro
de cómputo cuyo mayor desafío era tener controlado y dominado todo el software
que se desarrollaba en el propio centro, se probaba con distintos juegos de
datos, se documentaba y se pasaba a producción. Era común ver en esta etapa, a jefes
con un perfil muy técnico debatiendo mucho sus ideas con los proveedores acerca
del hardware y de sus beneficios. Era parte de su gestión, la correcta
administración de los recursos de hardware ya que era el recurso CARO.
La tecnología como era de esperar
fue evolucionando, las distintas gerencias y también los usuarios finales
empezaron a demandar más y más funcionalidades
y comenzaron a desarrollarse nuevas empresas de software que generaban nuevos
productos y nuevas soluciones. La cantidad de aplicaciones empezó a crecer
dentro de los centros de cómputos y de a poco, el jefe de estos centros se fue adaptando y
comenzó a desarrollar nuevas habilidades gerenciales y administrar cada vez más aplicaciones. Como consecuencia directa, empezó a delegar más, confiando en sus colaboradores y empezó a controlar menos
los aspectos de detalle tecnológicos. Las aplicaciones se fueron convirtiendo en “cajas
negras” y el control de como trabajaba internamente cada aplicación empezó a ser
bastante más desconocido. El desafío mayor del Gerente paso a ser el de
coordinar a sus equipos conjuntamente con los colaboradores externos. Cada vez
necesitó acordar más con los proveedores, generar acuerdos de nivel de servicio
y de a poco fue clasificando a los proveedores de acuerdo a niveles de
confianza.
Las habilidades gerenciales se
orientaron a la negociación, las comunicaciones y el marketing, sin perder la
necesidad de conocer su propio negocio: la informática.
Hoy por hoy, se comprenden más los beneficios de la
tecnología y se incrementan las demandas en funcionalidades a la espera de respuestas más inmediatas o más
rápidas. El Gerente debe resolver
con mayor velocidad y tiene cada vez más
“cajas negras” que gestionar. Esas “cajas negras” cada vez más requieren
comunicarse entre ellas, se definen y crecen los estándares y los protocolos de
comunicación. Este cambio vuelve a impactar en el foco del Gerente, ahora tiene
que ser el “director de orquestas” de ese conjunto de aplicaciones que se
comunican todas con todas con lo cual, ya
no le queda tiempo para administrar cada una de las componentes de software por
separado. Cada componente tiene su filosofía de trabajo, su administración, sus
reglas, su propia configuración y su propia monitorización. Se ve la necesidad
de incorporar equipos especializados para administrar cada componente y ya ese
equipo de a poco empieza a estar fuera de la propia empresa.
Para apuntalar estos cambios, se necesita tener el hardware (equipos,
discos, etc.) con mayor velocidad y ello repercute en los tiempos disponibles
para hacer una adecuada plantificación en la incorporación de nuevos. Los tiempos para esa planificación se ven hoy
cada vez más reducidos y en consecuencia, hay que evaluar alternativas más
eficientes y eficaces que nos permitan disponer de la infraestructura de
hardware y software en el momento que realmente se necesita.
Una posible alternativa la
visualizamos en “la nube” ya que nos brinda servicios técnicos y especializados
y permite a los actuales coordinadores de TI focalizarse en aspectos de mayor
incidencia para el cumplimiento de las metas de la organización. Se comienza
así a destinar más tiempo a entender lo que la propia empresa quiere, lo que el
propio negocio necesita y a abocarse en
mayor profundidad en el diseño de soluciones funcionales y en la gestión de los
servicios. El desafío es muy importante porque cada día hay más equipos, más
interdependientes y más exigentes.
Vamos hacia una realidad cada día
más compleja. Parte de esa complejidad pasa porque ahora el Centro de Cómputos
trasciende el recinto de las empresas y/o organizaciones y virtualmente se
extiende a otras empresas. En ese contexto, le cabe al coordinador de las TI,
buscar las estrategias que permitan simplificar no sólo la gestión sino la
elección de soluciones en la búsqueda del más conveniente acople entre
tecnologías, procesos y organizaciones. Habrá que saber elegir para encontrar
lo mejor de cada función, de cada servicio y así estaremos cada día más cerca
del cliente y nuestros informáticos cada día serán más expertos del negocio. En
un futuro muy próximo será factor determinante para el éxito las TI de una
empresa tener procesos dinámicos que permitan fácilmente y de forma segura
adaptar, sustituir y complementar módulos de cualquier solución. Esos cambios nos
permitirán ver la alternación de socios de negocio o proveedores con mayor
facilidad.
Esta mirada personal a la
evolución de las TI, nos muestra como los cambios que se van produciendo,
impactan en la forma de gestionar las TI y como eso influye en las personas, en
el ambiente laboral, en el relacionamiento y en la forma de entender y
priorizar el uso de la tecnología.