La innovación por
estos tiempos…
Todos hablamos de innovación cuando queremos hacer algo
mejor, cambiar el rumbo a las cosas, impactar en áreas específicas o cuando no
nos sentimos conforme con nuestros productos o servicios y queremos dar más. Hoy este aspecto es fundamental en muchas empresas para
sobrevivir. Ya no se puede hacer un producto y perpetuarse en el tiempo sin
hacer mejoras sustanciales sobre el mismo.
Si bien se puede hablar de innovación en los procesos, innovación
en las organizaciones, por lo general se tiende a pensar en innovación asociado
a mejoras en el campo tecnológico. Sin embargo, la innovación debería concebirse
en forma más integral en tanto abarca otros aspectos como lo social, lo
comportamental e incluso lo organizacional entre otros.
Desde que la sociedad industrial dio paso a la sociedad del
conocimiento, la innovación ha sido un factor muy importante de desarrollo.
Existe un índice mundial de la innovación cuyos valores para el año 2015 se publicaron
hace poco en Londres y donde los países de mayor destaque son: Suiza, Reino Unido,
Suecia, Países Bajos y EEUU, todos países del hemisferio norte. Este índice creado entre otros Organismos por
la Organización Mundial de la Propiedad
Intelectual (OMPI), un organismo especializado de las Naciones Unidas, fue realizado por 8va. vez el año
pasado. Seguramente este índice está
asociado con los derechos de propiedad intelectual y licencias pero no deja de
ser un indicador valido para una primera aproximación en el enfoque de este
tema.
Mi segundo punto interés fue ver como aparecían los países
Sudamericanos ubicados en este índice y el primero en la lista de ellos fue Chile que figura en el
lugar 42, nosotros Uruguay en el lugar
68, justo un lugar antes que Brasil y algunos más antes que Argentina.
Por supuesto que no festejaría un lugar 68, estamos entre
los 10 primeros países en futbol, este lugar creo que se podría mejorar, pero la
pregunta siguiente sería cual es el camino. Necesitamos mejores entrenadores,
mejores jugadores, más presupuesto, más liderazgo? Qué camino deberíamos
transitar?
Seguramente deberíamos transitar un camino de conversión a
una sociedad innovadora. Para ello debemos fomentar comunidades innovadoras, generar
los espacios y buscar todos los apoyos posibles.
Y como es una sociedad innovadora?
Eduardo Kastica que es un referente en Argentina en el tema
innovación y creatividad hace muchos años comentaba que cuando se plantea la
innovación hay que pasar por una etapa de generar el ámbito y dejar fluir las
ideas de unos y de otros siendo muy
importante la no censura de las mismas. Creo que en gran parte, ello pasa por generar
las condiciones para ser partícipes de sociedades culturalmente más abiertas y
dispuestas a dar paso a lo nuevo, condición indispensable para
proyectarnos en los distintos ámbitos de nuestra vida y de nuestro entorno
social con un espíritu donde la creatividad sea valorada y promovida.
Para el desarrollo de comunidades y de políticas innovadoras debemos
comprometer a ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil y publica con la investigación y la innovación. La
innovación implica tomar riesgos. La innovación implica saber que vamos a
cometer errores.
A su vez, para innovar hacen falta líderes con características
especiales. Una de ellas es sin duda la inspiración, la cual surge de encontrar
un sentido y un significado en el trabajo que se realiza. Otra característica
indiscutible es la visión estratégica, los líderes innovadores más efectivos tienen
la capacidad de describir de una forma vivencial su visión para el futuro. Y otro
elemento es la persuasión que va de
la mano con el entusiasmo y la confianza en las ideas.
Se ha dicho asertivamente, que el liderazgo y la innovación
van atados de la mano. Porque efectivamente, no hay innovación sin liderazgo
así como tampoco buenos líderes pueden carecer de un carácter innovador.
Mirado desde la perspectiva de Uruguay, es indiscutible que
existen muy buenos líderes para estos retos y hay muchos ejemplos, pero también
es cierto que frecuentemente se constata la incidencia de factores ajenos a las
capacidades personales que limitan el desarrollo de nuevos líderes, convirtiéndose
este aspecto, en una traba importante si aspiramos a ser una sociedad creativa
e innovadora.